JURAMENTO AL REY DE NABARRA EN ATARRABIA

Este año oímos hablar del V centenario de la batalla de Noain, y la conquista de Nabarra, y ¿qué tiene que ver Atarrabia en esto? El reino de Nabarra, Estado de la cultura euskaldun de ambos lados del pirineo, ha sido reducido militarme por sus vecinos, principalmente en 1200, 1463, 1512 y 1620. Tras 1512, hubo varios intentos de recuperarlo.

Fotografía: Editorial Txalaparta

Recreación de la batalla de Noáin (1521)

En 1521 se crea el Ejército de reconquista y en mayo al mando de Asparrots, entra en Baja Nabarra por Bearne. Todas las fuerzas de la Baja y Alta Nabarra se ponen al servicio del joven Rey Enrique II de Nabarra. El 18 de mayo el rey en Sangüesa organiza la sublevación, y Asparrots entra en Atarrabia. Iruña envía emisarios a Asparrots, acampado con sus tropas entre Atarrabia y Uharte. El 19 de mayo los regidores de Iruña acuden a la Casa de Atarrabia a prestar juramento.

Los regentes de Iruña piden perdón para quienes habían sido infieles. Solicitaban confirmar los privilegios; que se paguen las deudas pendientes; que se ratifiquen los cargos públicos y pensiones en la Merindad; que no se maltrate a vecinos; que se respeten las propiedades; que se paguen los salarios debidos a los jueces y que sean navarros; que el alojamiento de las tropas fuese de acuerdo con la costumbre, pagando y de común acuerdo. Y temiendo los daños de un posible ataque a Iruña, trataron de que Asparrots se comprometiera a no batirlo. Este accedió a la mayoría de las peticiones.

En Atarrabia, tras jurar Asparrots respetar los privilegios de Iruña, los regidores de ésta agradecen haber sido liberados y arrodillados ante su lugarteniente, juraron a Enrique II, como su soberano y señor, prometiéndole:

“Ser buenos, leales y fieles súbditos de dicho rey Enrique, nuestro soberano señor y guardar y defender su persona real con y contra todas las personas del mundo.”

“Dios quiso enviarles por medio del cristianismo, mensajeros de salvación de la cautividad, de la servidumbre en que nosotros y todo el reyno de Nabarra habíamos caído, [y] nos han restaurado en nuestra antigua franqueza y libertad.”

Por esto, nosotros, los diputados de la ciudad y del pueblo de Pamplona, reunidos en la casa de “Atarrabia” de Nuestra Señora de Roncesavalles, en la villa de Villava, presente en persona el muy ilustre señor don Andres de Foix, señor de Asparros, conde de Monfort, hemos querido, provistos de poderes de nuestros ciudadanos, renovar, en su nombre, el juramento de fidelidad.

Y, a dicha hora, puestas las manos sobre el signo de la Cruz y sobre los Santos Evangelios, el dicho lugarteniente del rey don Enrique, en nombre de dicho rey, ha jurado en presencia de los diputados y otras personas principales de la dicha villa, en gran número, guardad y mantener nuestros fueros, libertades, privilegios, usos y costumbres, tales como las guardaron el rey don Juan y la reina doña Catalina.

El juramento así prestado, hemos, como como señal y primer acto de la dicha obediencia y fidelidad, ofrecido la entrada en la ciudad.”

Así se plasma la adhesión de Nabarra al heredero de los Foix y Labrit, Enrique II de Nabarra.

Al día siguiente, 20 de mayo de 1521 entraron en Iruña, para seguir recuperando todo el reino. Pero Castilla recompuso su ejército, haciendo retroceder, dándose en Noain la gran batalla de final de junio.

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