EL RÉGIMEN, OSASUNA Y LA IKURRIÑA EN EL SADAR: ¿2023 o 1975?

“Lo ocurrido no se puede mirar como un acontecimiento aislado, ya que hace muchos años que sufrimos ataques a nuestros símbolos, tanto en la calle como en el Ayuntamiento y también en los campos de fútbol.”

Partido de copa entre Osasuna y Sevilla en el Sadar.

El pasado día 15 de enero, en el marco del partido Osasuna-Mallorca, fui protagonista involuntario de unos hechos que debieran causar sonrojo a cualquiera que se tenga por demócrata, pero que siguen sucediendo todavía en Nafarroa. Me refiero a la prohibición de la ikurriña, algo bien conocido por la ciudadanía de Atarrabia, que viene votando una y otra vez a fuerzas abertzales, pero no puede ver su bandera nacional ondear en el Ayuntamiento.

Por resumir lo ocurrido aquel día: en Graderío Sur se coló una pancarta reivindicativa que no gustó nada ni al jefe de Policía ni al responsable de seguridad del Club, así que decidieron aplicar una represalia masiva contra todo lo que en el Sadar olía a vasco, ordenando la retirada general de ikurriñas y banderas republicanas de Nafarroa.

No era nada nuevo, porque la prohibición de distinta simbología molesta para la autoridad de turno venía siendo regla y no excepción en Graderío Sur (Arrano Beltzas, banderas de los presos, de la URSS, etc.). Sin embargo, la “suerte” aquel día fue que las imágenes fueron  grabadas por un aficionado y rápidamente se viralizaron por las redes sociales en un tuit que  rezaba: “Año 2023, no 1975”.

Desde un punto de vista legal y constitucional no había por dónde  coger lo ocurrido, y, afortunadamente, así lo entendió el propio Club, que gracias a la movilización de una importante parte de su masa social tomó cartas en el asunto, sancionó a su responsable de seguridad (sin precedentes en La Liga) y adoptó medidas para que no vuelva a suceder.

Desde un punto de vista político, sin embargo, lo ocurrido permite dejar al menos dos reflexiones. Primera: que la ikurriña sigue siendo mucho más que la bandera de la CAV (calificativo con la que la ningunean desde el Diario de Navarra como algo ajeno a Nafarroa). Es la bandera nacional de Euskal Herria y condensa en sí, más si cabe en nuestro herrialde, un proyecto de emancipación nacional (y social) que no cabe en el Régimen post-franquista de la Constitución del 78. Por vasca y por antifascista, que para algo la utilizaron nuestros aitas y amas en plena dictadura.